2.11.04

Preguntas de la vida misma III

�Qu� se debe hacer con las cartas que recibimos en nuestra vida?

8 comentarios:

Sagi dijo...

Guardarlas para cuando no se termine el papel higi�nico.

Cadencia dijo...

Guardarlas para cuando no te llamen por tel�fono ni te manden m�s ni se conecten tus contactos al msn ni te toquen el timbre.

¡La MiSmA dE sIeMpRe! dijo...

Guardalas para esos momentos en que te invade la soledad, y porque no, la melancolia, y pensa en las personas que te escribieron esas cartas, y llora, reite, critica, y pensa que boludeces dicen, y en las cosas que vos contestaste, y... etc... no se que mas...

Webstudio dijo...

Bueno, pero aunque difiriendo en motivos, las 3 concordaron en la primer palabra de sus comentarios:
"Guardarlas".

Eso, por suerte, es lo que hago. Las atesoro, todas, desde la primera que recib� hasta la �ltima, las tengo todas conmigo, sin orden, sin jerarqu�as, una arriba de la otra y sujetadas por una cinta el�stica. A�n as�, no se como resisto la tentaci�n de abrir el paquete y releerlas una y otra vez.

Son un mapita de mi pasado, como una bit�cora de lo que algunas personas estaban dispuestas a sentarse y escribirme. Son un cuadro que me muestra a mi mismo, varios a�os atr�s y me comparo con el de ese entonces.

Igualmente, siempre guardo las esperanzas de que me vuelva famoso, y el d�a de ma�ana mi hija las pueda vender en alguna subasta en Sotheby's.

Sagi dijo...

Si se espera a ver si la fama llega a quien las escribi�, segurito que saca m�s lana �

cvander dijo...

Si llegamos a viejos tendremos tesoros realmente importantes si las conservamos. Adem�s, como seguramente mi vista estar� muy da�ada para entonces, estoy seguro que ser� un interesante pasatiempo volver a leerlas en voz de mis nietos.

Chuy dijo...

leerlas???

Laleft dijo...

Uno se cree que las mat�
el tiempo y la ausencia,
pero su tren sac� boleto
de ida y vuelta.

Son aquellas peque�as cosas
que nos dej� un tiempo de rosas
en un rinc�n, en un papel
o en un caj�n.

Como un ladr�n te acechan
detr�s de la puerta;
te tienen tan a su merced
como hojas muertas

que el viento arrastra all� o aqu�,
que te sonr�en tristes y
nos hacen que
lloremos cuando nadie nos ve.