23.2.05

El Beso como instrumento de Erotismo Jur�dico

Ciertas cosas, no pueden ocurrir hasta tanto las intrument�ramos, las sell�ramos, las consagr�ramos, con un beso. Ese "primer beso", m�s que una funci�n de placer, tiene una funci�n "escribanil", es como haber sorteado una aduana, m�s all� de la cual uno queda libre para dar otros besos: el primer beso se pide, el quinto ya no... Sirve adem�s, para separar al mundo. �Separar, con un beso?. Si, separar. En dos enormes grupos, los que est�n dentro de un c�rculo de proximidad, de vecindad espiritual y f�sica, y los que est�n fuera. Est�n dentro los que alguna vez me han besado, est�n fuera los que no me han besado nunca. Y ese c�rculo, es un c�rculo restringido, �ntimo, de una enorme diferencia entre los que pertenecen y no a �l. No hay otra maniobra que geste una diferencia tan grande, ni un pr�stamo, ni una venta, ni una sociedad, ni un contrato fortalecen un v�nculo tan enorme como el que un beso produce. Creo en ese valor del beso que en el otro, como ingrediente refinado y art�stico de toda la maniobra er�tica. Desde luego que el beso alli es important�simo, pero tambi�n es de todos los contactos eroticos el que tiene mayor firmeza social. Se puede ejercer en casi todos los foros, casi publicamente, sin herir susceptibilidades, pero tambien tiene un valor emblem�tico que no tienen otros gestos quiz�s m�s osados. En ese sentido hay que valorar al beso. Cuando a alguien no le dan un beso, es mentira que le est�n negando algo peque�o, le est�n negando algo grande. Le negar�an algo peque�o si ya se hubiera besado a esa mujer, muchas veces, quiz�s esa misma noche. Pero cuando le niegan un primer beso, le est�n negando, nada menos, que la entrada a ese c�rculo �ntimo d�nde no cualquiera entra. Un beso es una interrupci�n de la realidad, una interrupci�n del devenir cotidiano, un peque�o gran cataclismo que sucede y altera la naturaleza convencional de nuestras relaciones. Se produce una conmoci�n, se sacuden nuestros esp�ritus y nuestros cuerpos. Y ya no podemos seguir trat�ndonos como antes del beso. No podemos. No podemos reanudar las relaciones legales que ten�amos antes, tenemos que verlas de nuevo, coloreadas por este hecho inmensamente m�s importante que una herencia. Nos hemos besado y entonces, ya no son las cosas como eran antes. Por eso es que no se puede decir algo interesante despu�s de un beso. Porque lo que era interesante antes del beso, ya ha dejado de serlo, y uno parece un tonto diciendo lo que fuere. Y que diferencia, por la entrada al c�rculo que anteriormente mencionamos, entre el primer beso y todos los dem�s. Porque el primer beso es un fin en si mismo, para producir esta nueva relaci�n, los dem�s son un medio para ir escalando por una "escalera de besos" en una pir�mide er�tica, que terminar� vaya uno a saber donde. Pero el primero, no es un escal�n, es un fin, un emblema, una iniciaci�n. Amablemente choreado al Negro Dolina

5 comentarios:

Beluga dijo...

Coincido plenamente con todo lo expuesto. Creo que el primer beso lo cambia todo. Nada es igual despues del primer beso...

/|- dijo...

Hay un poema que, con una asombrosa capacidad de s�ntesis, resume todo as� (confiabilidad del texto: 85%):
"Esta ma�ana todos despertaron con los labios cubiertos de az�car
pero s�lo lo supieron quienes, al despertar, se besaron"

Derby dijo...

hey pablete en tu blog hay un error de sintaxis

Sagi dijo...

�Por qu� nadie habla del �ltimo beso?

/|- dijo...

No todos sienten que ya termin� su vida �til, sanguiparia